-¿Un juguete?… El piano.
Una sinfonía de sonidos pequeñitos, envolventes… dejando atrás la verborrea de la angustia y la depresión; intentando atraer símbolos mágicos a través de sutiles golpecitos sobre botoncitos negros impresos en sensaciones y conversaciones amenas entre aquello y quien no vino.
Para Carlos Ruíz Zafón, el piano no es sólo su aficción favorita, sino que lo convierte, con cada nota impregnada de misterio, en su juguete preferido.
Asegura que aprendió piano como “quien maneja el teclado con método ciego” y pese a que compone sus propias melodías, lamenta el haber estudiado el instrumento por su propia cuenta.
Se relaja sintiendo el pálpito de sus suaves teclas y se emociona con la Bagatella No. 4 de Gerard Finzi, una pieza para clarinete y piano de un conjunto de cinco Bagatelles dedicadas al clarinetista Pauline Juler. Gerard Finzi fue un compositor inglés que mostró en sus obras una perefecta convinación entre palabra y música, quizá herencia de lo que Zafón transmite hoy en sus novelas: piano de letras.
Etiquetas: Carlos Ruíz Zafón, Música, Piano

diciembre 19, 2009 a las 6:26 pm |
Me gusta más tu blog que el mio, se te da mejor jijiji
enero 2, 2011 a las 8:40 pm |
[...] Con un piano de cola desde un séptimo piso noviembre, 2009 1 comentario 5 [...]