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Donde habitan los tesoros que otros desechan

diciembre 20, 2009

Este lugar es un misterio, Daniel, es un santuario. Cada libro, cada uno que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu. En la tienda nosotros los vendemos y los compramos, pero en realidad los libros no tienen dueño. Cada libro que ves aquí ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora sólo nos tienen a nosotros, Daniel.

El Cementerio de los Libros Olvidados, el lugar más emblemático de las dos últimas novelas de Carlos Ruíz Zafón (‘La Sombra del Viento’ y ‘El Juego del Ángel’) toma vida en la calle del Arco del Teatro, calle típica entre las calles del llamado ‘barrio chino’. Esta calle une la avenida del Paralelo con La Rambla. Si continuamos bajando esta calle, nos encontraremos con el antiguo convento de los Agustinos Descalzos (1626), ahora convertido en el Centre d’Art Santa Mònica (Centro de Arte Santa Mónica), sala de arte de la Generalitat que ha conservado el nombre del antiguo convento y que en la actualidad acoge interesantes exposiciones. Al lado está la Iglesia de Santa Mònica, que guarda en su interior un notable claustro barroco muy austero.

Una vez llegamos al final de La Rambla, tenemos las Drassanes (Atarazanas) que conforman el edificio gótico civil más importante de la ciudad. Construidas a lo largo de los siglos XIII y XIV, han sido recuperadas después de 1939 como local público y están, en parte, ocupadas por el Museo Marítimo, creado durante la Guerra Civil (1936-1939) y abierto el año 1941. El edificio del Sector Naval de Cataluña ocupa una parte de los terrenos del antiguo Cuartel de las Atarazanas, construido en 1792, al ser cedido el edificio al arma de artillería. Cuando más tarde fue abandonado, se procedió a su derribo.

Si ahora nuestra inquietud es continuar nuestro recorrido desde El Cementerio de los Libros Olividados por la calle del Arco del Teatro hacia arriba, sabed que nos encontraremos con el Teatro Principal que, situado en el lado derecho de La Rambla de Santa Mónica, oculta en sí misma una apasionante historia: En el año 1568, Felipe II concedió al Hospital de la Santa Cruz el privilegio de construir un teatro en Barcelona que pudiese mantener a esta caritativa institución con el producto de sus recaudaciones. Los terrenos fueron cedidos por Joan Bosch y el año 1603 se levantó un teatro de madera en el mismo lugar en que se encuentra el actual. El teatro de madera fue más tarde substituido por uno de obra que se incendió en el año 1787. Posteriormente fue construido un nuevo edificio en el que, por primera vez, se representó en el país ópera italiana. Antiguamente se le había conocido como Corral de Comedias y, más tarde, como Casas de la Ópera. Posteriormente se le dio el nombre Teatro de la Santa Cruz. El año 1847 fue objeto de una importante restauración y recibió en nombre de Teatro Principal con el que se le conoce actualmente. Sufrió aún dos incendios más: uno el año 1924 y el último en el año 1933. La forma de la fachada es curvada y tripartita, y está adornada con cuatro bustos de actores y actrices del pasado.

Y es que todo amante de la lectura que se precie tiene en su corazón su propio Cementerio de los Libros Olvidados. El de Zafón ya sabemos dónde se encuentra pero… ¿sabes dónde habita el tuyo?